Antes de comenzar, es necesario enfatizar la ambigüedad existente al desarrollar esta temática, es decir, destaca la subjetividad como una de las problemáticas de mayor auge. La Cibercultura se vincula generalmente a retos sociales que repercuten en el mundo digital, incluyendo aspectos relacionados a cambios éticos–culturales en la revolución informática.
La revolución cibernética ha influenciado en gran medida cambios culturales de nuestra sociedad en diversos ámbitos como la ciencia, la educación, la tecnología, la política y la religión. Por esta razón, como parte del curso “Sociedad Informacional” dictado en la Universidad Simón Bolívar, nos vimos en la necesidad de traer a colación ciertas reflexiones y/o discusiones capaces de brindar a los lectores diversos puntos de vista relacionados tanto a las consecuencias positivas como negativas de la Cibercultura por las tecnologías de la comunicación e información.
Flavia Morales en el año 2009, define la Cibercultura como aquel conjunto de creencias y pautas conductuales de los grupos sociales ligados al mundo de las redes informáticas y a la realidad virtual, es decir, se utiliza el mundo de los dispositivos electrónicos como instrumentos para la comunicación, el entretenimiento, la educación y la transculturización.
Actualmente, enfrentamos un profundo proceso de transformación social, tanto el desarrollo tecnológico como la cantidad de usuarios, ha incrementado exponencialmente durante la última década y en consecuencia, el uso abusivo de estas tecnologías interfiere en la vida cotidiana de muchas personas afectando en gran medida el quehacer diario y las relaciones interpersonales.
De otro modo, la participación en grupos virtuales nos permite interaccionar con personas que comparten nuestros propios intereses donde sea que estén ubicados físicamente, esto ha ocasionado cambios drásticos al momento de intercambiar ideas y por ende conocer y practicar otras culturas, logrando así, compartir fracciones importantes de nuestra identidad.
Con el pasar de los años, la necesidad de incrementar el tiempo de uso de las tecnologías de comunicación e información ha aumentado notoriamente, casi como un síndrome de abstinencia. Asimismo, cada vez es mayor la globalización, además, la creación de múltiples espacios virtuales han ocasionado la explosión de subculturas dentro de un mundo en el cual destacan vidas virtuales constituidas por personalidades ficticias y, en muchos de los casos, radicalización en muchos aspectos de las conductas que caracterizan a una sociedad.
Excelente esquema presentado, me parece que engloba de una manera resumida lo que vivimos hoy en día.
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