La basura electrónica: Desechos que
valen millones
Se llama basura electrónica a todos aquellos dispositivos eléctricos o electrónicos que han llegado al final de su vida útil y, por lo tanto, son desechados. Computadoras viejas, celulares, electrodomésticas, reproductoras de mp3, memorias USB, faxes, impresoras, etc. Algunos se rompen y otros quedan obsoletos por el avance de la tecnología. Por otro lado, estos artefactos contienen sustancias químicas tóxicas y metales pesados y, al mismo tiempo, materiales valiosos como oro, plata, platino o cobre.
Uno de los
problemas más graves que puede traer consigo la basura electrónica es que la
misma es vertida a cielo abierto, lo cual resulta altamente
contaminante. Los metales y demás elementos que poseen estos Residuos de
Aparatos Eléctricos y Electrónicos (conocidos como RAEE) son tóxicos y
contaminan el medio ambiente, perjudicando el aire que respiramos, la tierra y
el agua que bebemos.
La
contaminación ambiental afecta, por ende, la salud de todos los seres
humanos. Profesionales de la salud detallan los problemas que suponen para
el organismo materiales como el plomo (perturbaciones en la biosíntesis de la
hemoglobina y anemia, incremento de la presión sanguínea, daño a los riñones,
abortos, perturbaciones del sistema nervioso y disminución de la fertilidad del
hombre); el arsénico (veneno letal); el selenio (desde sarpullido e inflamación
de la piel hasta dolores agudos); el cadmio (diarrea, dolor de estómago y
vómito severo, fractura de huesos, daños al sistema nervioso, e incluso puede
provocar cáncer); el cromo (erupciones cutáneas, malestar de estómago, úlcera,
daños en riñones e hígado y cáncer de pulmón); el níquel (afecta los pulmones,
provoca abortos espontáneos). Pero no sólo los humanos se ven afectados por
estos desechos, los animales y el ambiente también. El plomo representa el 6%
de la composición de la mayoría de estos equipos y los animales son los más
vulnerables a su presencia ya que corren el riesgo de envenenarse o sufrir un
paro respiratorio.
Para 2018 se pronostica que los
latinoamericanos generarán 4.800 kilotoneladas (kt) de basura electrónica
o e-waste, lo que representa un 70% más que en 2009, por encima del
55% que se espera globalmente, según un reporte de
la GSMA y el Instituto de Estudios Avanzados sobre la Sostenibilidad de
la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-IAS).
Pero la basura
electrónica no incluye solo los teléfonos móviles, ordenadores y aparatos
domésticos, sino también equipos cuya existencia apenas se percibe, como los
medidores de energía. Los cuales son totalmente reutilizables y tienen
potencial lucrativo si se eliminan correctamente y reciclan, en un esquema más
conocido como logística inversa. Así se hizo en Brasil, el país latinoamericano
que más produce e-waste: fueron más de 1.400 kt en 2014, de acuerdo
con la GSMA y el UNU-IAS.
Una alianza
entre el Banco Mundial y las Centrales Eléctricas Brasileñas
(Eletrobras) en seis estados (Acre, Amazonas, Rondônia y Roraima, en el norte,
y Alagoas y Piauí, en el noreste) hizo posible la subasta de medidores
obsoletos, transformadores, cables y otros equipos para empresas de reciclaje.
Con la venta, los operadores de energía locales recaudaron 5,4 millones de
reales (1,7 millones de dólares) que serán destinados a proyectos sociales.
También se generaron más de dos toneladas de materias primas recicladas.
De acuerdo con
un informe de la organización Internet Live Stats –especializada en la
recopilación y análisis de estadísticas globales- de 2014, en el mundo se
recolectaron aproximadamente 50 millones de toneladas de basura electrónica.
Estos materiales se clasificaron para su procesamiento, reutilización y/o
reciclaje, aunque una cantidad importante, en su mayoría tóxica, se depósito en
rellenos sanitarios.
Basura
electrónica en Venezuela
Según Alfonzo,
en el artículo El reciclaje en Venezuela es incipiente pero tiene potencial,
en Venezuela se producen casi 25.000 toneladas de desechos y se reutiliza menos
del cinco por ciento, según un nuevo estudio de la Universidad de las Naciones
Unidas es el cuarto país latinoamericano en producir chatarra electrónica con
unos 7,6 kilos por habitantes. Hay potencial para el reciclaje, pues 52 por
ciento de los desperdicios son inorgánicos, es decir, con posibilidad de ser
recuperados. La poca porción de materiales que se reaprovecha es producto de
muchos factores: ausencia de políticas públicas, falta de programas públicos y
privados que promuevan el reciclaje y la educación ciudadana al respecto. Sin
embargo, hay iniciativas que revelan interés por reusar los materiales y cuidar
el planeta
El ingeniero
Vladimir Varela, profesor en las universidades Simón Bolívar y Metropolitana, y
exdirector de las organizaciones Ecoeficiencia y Producción Limpia Vitalis,
calcula que el país produce 24.894 toneladas de residuos al día. Las fuentes
oficiales —como el Instituto Nacional de Estadística, el Ministerio de Ambiente
y las alcaldías— no difunden datos al respecto.
Nuestro
país es el quinto generador de residuos, superado por Brasil (151.700 toneladas
por día), México (103.643), Argentina (40.571) y Colombia (29.597). De acuerdo
con los cálculos de Varela se recicla menos del cinco por ciento de los
desperdicios; básicamente, papel, cartón, vidrio y plásticos. Esta poca
conciencia de reciclaje ubica a Venezuela entre los países que menos reúsan los
materiales en el continente
Por
ello, resulta imperativo empezar a crear soluciones en nuestro país que ayuden
a evitar este gran fenómeno que cada día crece significativamente y es
tremendamente nocivo para nuestra salud y para el planeta en el que vivimos.
La
basura electrónica tiene la problemática de qué está hecha de muchos
componentes, es difícil de descomponer en sus elementos, tiene muchas
aleaciones de metales y óxidos por lo que es altamente contaminante en su
deposición no procesada y por ende perjudica al medio ambiente, es decir puede
afectar los suelos y las aguas superficiales o subterráneas. Pero esos son solo
los problemas relacionados con su disposición final, las gran producción de
e-waste hace que se sepulte una gran cantidad de material valioso. No solo son
materiales como cobre, oro y platino, sino también elementos de tierras raras.
Debido a estos incentivos, se han hecho unas especies de talleres de reciclaje
“sweat shop” donde personas hierven el e-waste para deshacerse del
plástico y extraer los metales, inhalando todos los aditivos posible a gran
costo de salud.
Cualquier
plan de acción que se lleve a cabo para hacerle frente a esta problemática debe
estar basado en los siguientes procesos:
·
Reducir:
evitar el consumo exagerado de los productos.
·
Reutilizar:
incorporar nuevamente lo usado, el envase-recipiente.
·
Reciclar_
transformar en materia prima lo que se iba a descartar o botar
Con
respecto a la reducción, la Universidad como institución produce principalmente
cartuchos de tóner usados y, en menor medida, CPUs y monitores viejos,
medidores y aparatos eléctricos. Los estudiantes y las personas que hacen vida
en la Universidad producen los desperdicios personales promedio de teléfonos
móviles, laptops, CPUs, monitores, baterías.
En
la universidad Simón Bolívar contamos con profesionales y estudiantes capaces y
con cultura de seguridad, además de tener acceso a infraestructuras en
ambientes controlados con medidas de seguridad, personal e industrial.
Por
esta razón se proponen los siguientes planes de acción en la Universidad Simón
Bolívar, con la finalidad de disminuir la generación de basura electrónica en
la misma:
- Se sugiere que se recolecten desechos
electrónicos, directamente o a través de alianzas estratégicas con
empresas de telefonía o de recolección (Eco click), en la
universidad para extraer los minerales presentes en éstos. Existen
numerosos métodos para extraer metales como la hidrometalurgia y procesos
biológicos. Estos procesos se pueden resumir en un preprocesamiento del
material que consiste en su trituración para tener un particulado más
fino, luego su tratamiento con agentes biológicos y/o ácidos para separar
los polímeros de los metales. Esta solución implica un gran esfuerzo y
mayor estudio, pero podría significar inclusive una fuente de ingresos
importante para la universidad e incentivar esta línea de investigación en
el estudiantado y los profesores.
- Concientizar a la población universitaria
mediante charlas, seminarios, workshops, etc, sobre el impacto que genera
la basura electrónica en nuestro ambiente, si no se toman las medidas
necesarias al desecharlas. Para de esta forma generar conciencia e
incentivarlos a reciclar, reutilizar o alargar más la vida útil de sus
aparatos electrónicos.
- Creación de campañas de reciclaje de aparatos
electrónicos, a través de redes sociales como instagram, facebook,
snapchat, donde la comunidad uesebista y adyacente, se informen sobre los
puntos de recolección que existen en todo el país y los que pudieran
crearse en nuestra universidad, para que luego, éstos puedan llevar sus
desechos, para una posterior reutilización.
- Creación de un Servicio Comunitario que trate
sobre la basura electrónica, donde se imparta información en escuelas y
liceos, sobre las consecuencias que traen los desechos electrónicos y las
posibles soluciones que le podemos dar a este problema, el cual nos afecta
a todos, y de esta manera ir creando en la mayor cantidad posible de
personas conciencia sobre el tema.
En
conclusión, cada estudiante, obrero, docente y personal que labore en la
Universidad Simón Bolívar, puede ser parte de la solución, haciendo campañas de
concientización y reciclaje de los aparatos electrónicos, así como, uso
adecuado de los mismos, y de esta forma poder aportar un granito de arena para
tener un mejor ambiente y por ende una mejor salud.